TOMADO DEL NUEVO HERALD

La carta de los tres curas

por Andrés Reynaldo

25 de enero de 2018 04:48 PM


Es la carta que perdieron la oportunidad de escribir, alguna vez, el cardenal Ortega y sus obispos de respuesta rápida. La carta que el resbaloso monseñor Carlos Manuel de Céspedes debió haber llevado prendida en la sotana durante su infatigable peregrinación de cóctel en cóctel por las embajadas de La Habana. La carta que monseñor Wenski debe repasar antes de pontificarle a los cubanos sobre el perdón y la reconciliación. La carta que el Papa Francisco (¡qué lindas carantoñas le hace el Papa Francisco a Raúl Castro!) debe leer antes de volver a decir que Cuba es la capital de la unidad.

Pero el Espíritu Santo sí tiene una opción preferencial por los pobres, los oprimidos, los que tienen hambre y sed de justicia, y sopla a ras de la tierra, levantando el polvo del conformismo, el colaboracionismo, la camajanería, para que se vea la dura, agónica raíz de la virtud. Para que el temeroso vea que puede vencer el miedo. De ahí que la carta a Raúl, una carta que le cobra a la dictadura una cuenta de casi 60 años, sin descuentos de complicidad y frivolidad, la hayan escrito tres curas: el Padre Castor José Alvarez de Devesa, de Camagüey; el Padre Roque Nelvis Morales Fonseca, de Holguín; y el Padre José Conrado Rodríguez Alegre, de Trinidad, un hombre que vale por toda una Conferencia Episcopal. Tres valientes curas.

“Desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente, antes bien, toda voz diferente que ha intentado hacerse oír ha sido silenciada”, dice la carta.

El Espíritu Santo, también, vela en la tradición y se obstina en el detalle. La carta ha sido publicada el 24 de enero, a 20 años de la misa presidida por San Juan Pablo II en Santiago de Cuba. Entonces, monseñor Pedro Meurice tuvo el arrojo de recordar, ante el mismo Fidel Castro, que la verdadera soberanía nace desde abajo en libertad y solidaridad, que la Iglesia sólo gana su autoridad en el compromiso, que la cultura no es propiedad de una ideología y que un partido no es una nación. Fue una verdadera calamidad, pienso yo, que por tantos años nuestra Iglesia hubiera estado bajo la rienda de Ortega y no de Meurice. Lo perdido en diplomacia y servicio se hubiera ganado en ejemplo y revelación. Hoy, tuviéramos más templos cerrados pero más corazones abiertos. Menos patrimonio inmobiliario, pero más patrimonio en la fe. Al cabo, Cristo vino a ser espada, escándalo liberador, subversiva norma, simiente en la catacumba, y no tanto a repartir pastillas y organizar seminarios para cuentapropistas.

“Convivimos en un entramado de mentiras que va desde el hogar hasta las más altas esferas. Decimos y hacemos lo que no creemos ni sentimos, sabiendo que nuestros interlocutores hacen lo mismo”, agrega la carta. “Mentimos para sobrevivir, esperando que algún día este juego termine o aparezca una vía de escape en una tierra extranjera. Jesucristo dijo: ‘La verdad los hará libres’. Queremos vivir en la verdad”.

En la verdad viven estos tres curas que no desertaron de su cruz. Dudo que sus palabras lleguen al alma de Raúl. Dudo que le abran los ojos al Papa Francisco. Dudo que ni siquiera uno de nuestros obispos tenga el coraje y la caridad de hacerlas suyas. Pero dan testimonio de que esa Iglesia, a la hora probable de una siempre inminente tragedia, todavía puede ser bastión entre las ruinas, puente sobre el abismo. ¿Quién dijo que tres curas no son un pueblo?.

TOMADOD DE DIARIO DE CUBA

Carta a Raúl Castro de tres párrocos cubanos

DDC | La Habana | 24 de Enero de 2018 -















 

Peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre. (FIDES)


A Raúl Castro Ruz en el XX aniversario de la Misa por la Patria presidida por San Juan Pablo II y las palabras de Mons. Pedro Meurice en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, el 24 de enero de 1998.

El pasado primero de enero se ha conmemorado el 59 aniversario del triunfo de una Revolución. Una Revolución necesaria ante las atrocidades cometidas impunemente por un poder que se había vuelto contra este pueblo. Muchos lucharon y muchos murieron por dar a sus hijos una Cuba donde se pudiera vivir en libertad, en paz y prosperidad.

Hoy, casi seis décadas después, tenemos argumentos suficientes para evaluar qué hemos vivido en nuestra tierra.

Desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente, antes bien, toda voz diferente que ha intentado hacerse oír ha sido silenciada.

Este estilo totalitario ha permeado cada capa de la sociedad. Los cubanos saben que no tienen libertad de expresión, se cuidan para decir lo que piensan y sienten, porque viven con miedo, muchas veces incluso, de aquellos con quienes conviven cada día: compañeros de escuela, de trabajo, vecinos, conocidos y familiares. Convivimos en un entramado de mentiras que va desde el hogar hasta las más altas esferas.  Decimos y hacemos lo que no creemos ni sentimos, sabiendo que nuestros interlocutores hacen lo mismo. Mentimos para sobrevivir, esperando que algún día este juego termine o aparezca una vía de escape en una tierra extranjera. Jesucristo dijo: "la verdad los hará libres". Queremos vivir en la verdad.

El monopolio y control de los medios de comunicación social hace que nadie pueda acceder a medios públicos de comunicación de modo libre. Del mismo modo, no existe, una educación alternativa. Todo niño cubano tiene la obligación de escolarizarse y acceso a la escuela, pero a un solo modelo de escuela, a una sola ideología, a la enseñanza de un único modo de pensar. Los cubanos tienen el derecho a tener alternativas educacionales y opciones para la educación del pensamiento, los padres cubanos tienen el derecho a elegir qué tipo de educación desean para sus hijos.  

Es lamentable el desamparo económico que vive este pueblo, obligado por las circunstancias a mendigar la ayuda de familiares que lograron marchar al extranjero o a los extranjeros que nos visitan; a aplicar la justa compensación o a robar todo lo que puede, renombrando al robo con palabras delicadas que ayuden a la conciencia a no mostrarse en toda su crudeza. Muchas familias carecen de una economía mínimamente estable que les permita adquirir serenamente lo básico para vivir. Comer, vestir y calzar a los hijos es un problema cotidiano, el transporte público es un problema, incluso el acceso a muchos medicamentos es un problema. Y en medio de este pueblo que lucha por sobrevivir, se inserta el sufrimiento callado de los ancianos, muchas veces silenciosamente desprotegidos. ¿Cómo se puede decir que es del pueblo, el capital que el pueblo no decide qué se hace con él? ¿Cómo mantener las necesarias instituciones públicas si no se cuenta con los recursos necesarios? ¿Por qué se invita a que vengan extranjeros a invertir con su dinero y no se permite invertir a los cubanos en igualdad de oportunidades? Los cubanos tienen derecho a participar como inversores en la economía y en las negociaciones de nuestra patria.

Y a todo esto se suma la falta de libertad religiosa. La Iglesia es tolerada, pero no deja de ser vigilada y controlada. Se reduce la plena libertad religiosa con una controlada libertad de permisos de culto. Los cristianos pueden reunirse a compartir su fe, pero no les es permitido construir un templo. La Iglesia puede hacer procesiones e incluso misas públicas, pero siempre a condición de un permiso expreso de las autoridades que, de no otorgarlo, no permite apelación ni da explicación. La Iglesia puede alzar su voz en los templos, pero no tiene acceso libre a los medios masivos de comunicación y, en los escasos momentos en que esto ocurre, es siempre bajo censura. Los laicos son censurados cuando intentan aplicar a la práctica política y social su fe.

Esta dinámica social que ha resultado en Cuba, ha olvidado a la persona, su dignidad de hijo de Dios y sus derechos inalienables; casi 60 años después de que este pueblo creyera en un ideal que siempre se pospone y nunca se realiza. Cuando alguien cuestiona, cuando alguien alza la voz, sólo encuentra vulnerabilidad y exclusión.

Queremos un país donde se respete más la vida desde su concepción hasta la muerte natural, donde se fortalezca la unión de la familia y se cuide el matrimonio entre un hombre y una mujer; en el que las pensiones alcancen a nuestros ancianos para vivir; en el que los profesionales puedan vivir dignamente con sus salarios; en el que los ciudadanos puedan convertirse en empresarios y haya más libertad de trabajo y contratación para los deportistas y artistas. Los jóvenes cubanos deberían encontrar posibilidades de trabajo que les permita desarrollar sus talentos y capacidades aquí y no vean como única salida irse de Cuba.

Tenemos una legalidad supeditada a un poder, la ausencia de un "Estado de Derecho". Se hace imprescindible la clara distinción e independencia de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.Queremos que nuestros jueces no sean presionados, que la ley sea orden, que la ilegalidad no sea una manera de subsistir o un arma de dominio. Que nuestro Capitolio se llene de legisladores que, con pleno poder, representen los intereses de sus electores.  

Nuestro pueblo está desanimado y cansado, existe un estancamiento que se resume en dos palabras: sobrevivir o escapar. Los cubanos necesitan vivir la alegría de "pensar y hablar sin hipocresía" con distintos criterios políticos. Estamos cansados de esperar, cansados de huir, cansados de escondernos. Queremos vivir nuestra propia vida.

Esta carta tiene también un propósito, que es un derecho: Queremos elegir en libertad. En Cuba hay votaciones, no elecciones. Urgen elecciones donde podamos decidir no sólo nuestro futuro, sino también nuestro presente.  Ahora se nos invita a "votar", a decir "sí" a lo que ya existe y no hay voluntad de cambiar. Elegir implica, de por sí, opciones diferentes, elegir implica la posibilidad de tomar varios caminos.

Si escribimos esta carta es para evitar que un día, por alguna circunstancia, Cuba se sumerja en cambios violentos que sólo añadirían más sufrimiento inútil. Todavía tenemos tiempo de hacer un proceso progresivo hacia una pluralidad de opciones que permita un cambio favorable para todos. Pero el tiempo se acaba, apremia abrir la puerta.

De nada sirve ocultar la verdad. De nada sirve fingir que no pasa nada. De nada sirve aferrarse al poder. Nuestro Maestro Jesucristo nos dice a los cubanos hoy: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?" Estamos a tiempo de construir una realidad diferente. Estamos a tiempo de hacer una Cuba como la deseaba Martí: "con todos y para el bien de todos".

A la intercesión de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, nos encomendamos. Ella, Madre de todos los cubanos, interceda ante el Señor de la historia que, como dijo en Cuba, Su Santidad Benedicto XVI: "Dios no solo respeta la libertad humana, sino que parece necesitarla", para que podamos elegir siempre el bien mayor para todos.

Padre Castor José Álvarez de Devesa, Cura del Modelo, Camagüey

Padre José Conrado Rodríguez Alegre, Párroco de San Francisco de Paula, Trinidad, Cienfuegos

Padre Roque Nelvis Morales Fonseca, Párroco de Cueto, Holguín

TOMADO DE 14 Y MEDIO

Tres sacerdotes piden a Raúl Castro elecciones de verdad para "evitar cambios violentos"

El texto denuncia "la falta de libertad religiosa" ya que "la Iglesia es tolerada, pero no deja de ser vigilada y controlada"

14ymedio, La Habana | Enero 24, 2018

















[Duros años vendrían a partir de 1961 para la Iglesia Católica y para la Virgen de la Caridad. El marcado acento marxista que fue adquiriendo el Gobierno, con la correspondiente visión materialista terminó en una persecución abierta a los creyentes] Los firmantes recuerdan que el Gobierno restringe la manera en la que los cultos religiosos se practican en la Isla, y menciona a modo de ejemplo que las procesiones o misas públicas deben contar con el permiso expreso de las autoridades. (14ymedio)

Tres sacerdotes católicos han dirigido una carta al presidente Raúl Castro en la que piden al mandatario que los cubanos puedan "elegir en libertad", no votar. De esta manera, los religiosos reivindican que en la Isla haya opciones políticas "diferentes" para "evitar que un día, por alguna circunstancia, Cuba se se sumerja en cambios violentos", se advierte en la epístola.

Los firmantes de la carta, escrita con motivo del vigésimo aniversario de la "misa de la patria" presidida por el papa Juan Pablo II y reproducida íntegramente en una carta pública, son Castor José Álvarez de Devesa, de Camagüey; José Conrado Rodríguez Alegre, de Trinidad, y Roque Nelvis Morales Fonseca, de Holguín.

"Queremos elegir en libertad. En Cuba hay votaciones, no elecciones. Urgen elecciones donde podamos decidir no sólo nuestro futuro, sino también nuestro presente. Ahora se nos invita a "votar", a decir "sí" a lo que ya existe y no hay voluntad de cambiar. Elegir implica, de por sí, opciones diferentes, elegir implica la posibilidad de tomar varios caminos", dicen los sacerdotes.

Los tres religiosos recuerdan que "desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente"

Los tres religiosos recuerdan que "desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente" y destacan que toda crítica ha sido silenciada.

Según los autores de la carta, los cambios políticos que defienden tienen que venir acompañados de la creación de un "Estado de Derecho" en el que haya una clara distinción entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y que se garantice su independencia.

"Queremos que nuestros jueces no sean presionados, que la ley sea orden, que la ilegalidad no sea una manera de subsistir o un arma de dominio", se argumenta en la carta, que a la vez demanda la existencia de un Capitolio con legisladores "que representen los intereses de sus electores".

El texto denuncia "la falta de libertad religiosa" ya que "la Iglesia es tolerada, pero no deja de ser vigilada y controlada".

También se recuerda que el Gobierno restringe la manera en la que los cultos religiosos se practican en la Isla, y menciona a modo de ejemplo que las procesiones o misas públicas deben contar con el permiso expreso de las autoridades, que no da explicaciones cuando no las permite.

La legalización de los medios de comunicación privados e independientes es otro de los reclamos de la carta, cuyos firmantes recuerdan que la Iglesia tiene vetado el acceso a los medios

La legalización de los medios de comunicación privados e independientes es otro de los reclamos de la carta, cuyos firmantes recuerdan que la Iglesia tiene vetado el acceso a los medios de comunicación de masas en Cuba y argumentan que "el monopolio y control de los medios de comunicación" hace que nadie pueda acceder a ellos de "modo libre".

"Los cubanos tienen derecho a participar como inversores en la economía y en las negociaciones de nuestra patria", exige la publicación, que achaca el "lamentable desamparo económico" que viven los cubanos a la falta de oportunidades para que los ciudadanos inviertan en la Isla en igualdad de oportunidades con las empresas extranjeras.

La educación tampoco tampoco ha quedado fuera de la epístola, ya que se recuerda que, aunque es un derecho garantizado en la Isla y que la escolarización es obligatoria, se transmite "la enseñanza de un único modo de pensar". El texto defiende que los jóvenes deben contar con "alternativas educacionales" y opciones "para la educación del pensamiento", y que los padres tienen derecho a elegir "qué tipo de educación desean para sus hijos".

En los últimos años varios llamados de atención dirigidos por sacerdotes católicos al Gobierno han tenido un gran impacto en la opinión pública nacional e internacional

En los últimos años varios llamados de atención dirigidos por sacerdotes católicos al Gobierno han tenido un gran impacto en la opinión pública nacional e internacional. En septiembre de 1993, cuando el país se encontraba inmerso en una profunda crisis económica, los obispos cubanos dieron a conocer la pastoral El amor todo lo espera.

Veinte años después, en 2013, otra pastoral titulada La esperanza no defrauda, firmada por 13 obispos activos y el cardenal Jaime Ortega Alamino, abordó 43 puntos de la realidad nacional que debían ser mejorados desde la perspectiva de la iglesia católica cubana.

Ahora, los tres sacerdotes han hecho coincidir la fecha de publicación de la carta para rendir homenaje al arzobispo de Santiago de Cuba, Pedro Meurice Estiú, que el 24 de enero de 1998 pronunció una homilía durante la visita del papa Juan Pablo II a la Isla y en la que también estuvo presente Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas. En la misa el prelado definió al pueblo cubano de una manera antológica.

Un número creciente de cubanos "han confundido la patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido las últimas décadas y la cultura con una ideología", dijo entonces.

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COMUNICADO
VIDEO MUESTRA DECENAS DE CUBANOS PROTESTANDO FRENTE A LAS

OFICINAS DE ADMINISTRACION DE BAYAMO.
Enlace a video de protesta en Bayamo: https://youtu.be/C3YZ9-GN4dQ 

Bayamo, Granma, Cuba- 30 de enero del 2018-Directorio Democrático Cubano. Decenas de personas protagonizaron una marcha espontánea en Bayamo, Cuba, en la mañana del Domingo 28 de enero de 2018 en protesta contra el gobierno.
En el video se puede escuchar a los ciudadanos cubanos corear en unísono “El pueblo no se queda” mientras caminan por las calles de Bayamo. En el recorrido de cerca de 2 km, las personas que protestaban también se manifestaron frente a las oficinas de la administración local.
Las protestas sociales se han diseminado por toda la Isla, ya que el pueblo cubano ha tomado como ejemplo las marchas y crecientes actividades públicas de los miembros de la Resistencia en Cuba que han llamado a la población a unirse. En esta ocasión, la población protestaba por la falta de transporte que les imposibilitaba viajar a Las Tunas para asistir a un juego de béisbol.
Ante el temor de un estallido popular, las autoridades locales buscaron los ómnibus necesarios para que los bayamenses pudieran llegar a Las Tunas. Los vecinos del lugar también festejaron este triunfo del pueblo unido.
El régimen cubano reserva el escaso transporte del país para el uso de los turistas, dejando a los ciudadanos cubanos con poca capacidad de movilización.
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Directorio Democrático Cubano es una organización no lucrativa que aboga por la libertad de Cuba y el respeto a los derechos humanos.

TOMADO DE CUBANET

Discriminación política, otra tenaza del régimen

¿Quién le dio al castrismo el derecho de autoproclamarse como la única y suprema expresión del patriotismo y la cubanidad?

Viernes, enero 26, 2018 |  Roberto Jesús Quiñones Haces  

















Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel


GUANTÁNAMO, Cuba.- Según los artículos 41 y 42 de la Constitución de la República de Cuba, todos los ciudadanos gozan de iguales derechos, están sujetos a iguales deberes y la discriminación por cualquier motivo que lesione a la dignidad humana está proscrita y sancionada por la ley.

Se trata de otro enunciado hermoso pero violado constantemente porque muchos cubanos  somos discriminados y continuamos siéndolo.

Por años no pudimos comprar en tiendas ni hospedarnos en hoteles, instalaciones concebidas únicamente para extranjeros. El mero hecho de conversar con un turista podía provocar nuestra detención y hasta un proceso judicial con disímiles consecuencias.

Actualmente ningún cubano millonario —que ya los hay viviendo aquí— puede invertir su dinero en áreas de importancia económica, ni acumular posesiones, lo cual sí se les permite a los inversionistas extranjeros. Eso también es discriminación.

Pero sin lugar a dudas la más lesiva a la dignidad humana es la discriminación política, algo que el castrismo ha ejercido con despampanante desvergüenza, violando incluso los postulados que sirvieron de base a su revolución. Es quizás por eso que ni siquiera la mencionan en el artículo 42 de la Constitución.

Las nuevas medidas migratorias y la discriminación

El pasado 30 de diciembre de 2017 el Consejo de Estado dictó el Decreto Ley No.352, “Sobre la adquisición de la ciudadanía cubana por nacimiento de los nacidos en el extranjero de padre o madre cubanos”. Por su parte, la Aduana General de la República dictó el 28 de diciembre de 2017 la Resolución No.336/2017, que regula el acceso al país de embarcaciones turísticas.

Ambos instrumentos jurídicos están en vigor desde el pasado 1 de enero y son una prueba más de la discriminación que continúa practicando el castrismo en pleno siglo XXI.

El Decreto Ley No. 352 eliminó el requisito de avecindamiento para que los nacidos en el extranjero, de padre o madre cubanos, puedan adquirir la ciudadanía cubana por nacimiento, solicitud que debe resolver el Jefe de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería del Ministerio del Interior.

Luego de regular cómo se tramitarán las solicitudes de ciudadanía de las personas interesadas, así como las inconformidades con las decisiones y las causas que provocan el archivo del expediente, la Disposición Especial segunda del Decreto Ley establece claramente que “ cuando el interesado, el padre o la madre cubanos o los representantes legales de los menores de edad comprendidos en el presente Decreto Ley, hayan cometido hechos o realizado acciones contra los fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado cubano, se archiva el expediente iniciado y se notifica al solicitante”. A continuación se aclara que “los hijos menores de edad, de las personas a las que se refiere el párrafo anterior, al arribar a la mayoría de edad, pueden solicitar la adquisición de la ciudadanía cubana, de acuerdo con las demás disposiciones de este Decreto Ley”.

Como se aprecia, se está condicionando el reconocimiento de un derecho legítimo a la asunción de una postura política agradable al castrismo, la cual no sólo debe ser asumida por los padres del interesado sino también por este si ya es mayor de edad. O lo que es lo mismo, si los interesados quieren adquirir la ciudadanía cubana, tienen que amar al castrismo —real o simuladamente— identificado aquí como “los fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado cubano”.

Se trata de otra prueba de la discriminación política ejecutada por el castrismo, algo aberrante, sin sustento legal en el derecho internacional y carente de solidez moral, porque, ¿quién le dio al castrismo el derecho de autoproclamarse como la única y suprema expresión del patriotismo y la cubanidad?

La discriminación llega al extremo de  que aun habiendo sido los padres del interesado unos fervorosos castristas, si mueren y el interesado menor de edad es adoptado por personas contrarias al régimen el expediente también se archiva.

En cuanto a la Resolución No. 336/2017 de la Aduana General de la República, modificativa de la Resolución No. 187, “Normas para el despacho y el control aduanero de buques y aeronaves”, del Jefe de la Aduana General de la República, de 1 de septiembre de 2008, autoriza que las personas que arriben a Cuba con fines turísticos en embarcaciones, pueden importar temporalmente vehículos automotores, pero esto no será permitido a los cubanos residentes en el extranjero. Es decir, un extranjero que arribe en tal condición tiene ese derecho pero alguien que haya nacido aquí y resida fuera no.

Sin dudas esto también es discriminatorio, como igualmente lo es que quienes vivimos aquí no podemos siquiera poner un pie en esas embarcaciones, mucho menos dar un paseo por nuestras costas o bahías. ¡Y este es un brevísimo muestrario de cómo se aplica de forma institucionalizada la discriminación en Cuba!

Aun así los castristas siguen con la cantaleta de que representan un proceso que lucha por la igualdad social y política y que constituyen un gobierno del pueblo y para el pueblo. Lo peor de la historieta es que todavía hay quien les cree.